Manuel Flores es también enfático cuando habla sobre la forma de hacer negocios de los chinos: “Estados Unidos ha invadido más de 43 países, así que no tiene autoridad moral para señalar a China de voracidad” .

En una templada mañana de septiembre, a las puertas de la Ciudad Prohibida, en Beijing, mientras esperábamos con paciencia el ingreso entre miles de visitantes al complejo del poder ancestral, y mientras al frente Tiananmen nos recordaba la plaza con la historia del estudiante que se paró frente a un tanque durante una manifestación, comencé a darme cuenta de la magnitud histórica que tenía el hecho de que El Salvador hubiera obviado durante tantas décadas los lazos diplomáticos con una de las más grandes potencias del mundo.

Y ya frente a la enorme imagen de Mao Zedong flanqueada por dos grandes letreros en mandarín que dicen “Viva la República Popular China” y “Viva la amistad entre todos los pueblos del mundo”, le pregunté a uno de nuestros acompañantes de Casa Presidencial.

— ¿A quién le debe agradecer El Salvador haber abierto relaciones con China?

Se quedó pensando y me dijo: “Al Chino Flores”.

Se refería al diputado Manuel Flores, conocido como “El Chino”.

Cuatro meses más tarde, frente a la plácida piscina de un hotel capitalino, uno de los funcionarios de la embajada china prefirió guardar silencio frente a la misma pregunta.

—¿A quién deben poner los libros de historia como el promotor de estas relaciones?

— En este momento quizás no debo decírselo. Solo le contaré que es una persona honesta, que valora la amistad… y que nunca nos pidió un tan solo centavo por todo su aporte.

Una semana después de la respuesta china era hora de escuchar al “Chino”. Era hora de usar la coyuntura de la denuncia del TLC con Taiwán y el breve desparpajo que hicieron con sus rabietas algunos empresarios del sector azucarero para ahondar un poco en el leitmotiv que había mantenido, el diputado Flores, en una historia que aterrizó con las relaciones entre El Salvador y la nación del Este.

Estas son sus respuestas.

¿A nivel comercial y empresarial, por qué vale la pena seguir en relaciones diplomáticas con China Popular en vez de con Taiwán?

Primero, las relaciones comerciales con China tienen historia. No surgen a partir de la ruptura con Taiwán. Tienen más de 100 años, 120 años de comercio y son como 14 mil nuestros productores y empresarios que importan desde China hacia El Salvador y también exportan, especialmente azúcar y café. Más o menos el balance comercial es de $1,600 millones de importaciones y $90 millones de El Salvador hacia China. La importancia es sencilla: el comercio de nuestro país tiene a la base la compra de productos a menor precio, pero de calidad. ¿Qué puede pasar ante una ruptura diplomática con China? Se pueden perder esas oportunidades, porque no es lo mismo el comercio con China teniendo relaciones diplomáticas a hacerlo sin ellas. Espero que ese experimento no ocurra porque China es la segunda economía del mundo, y precisamente una ruptura diplomática puede causar problemas para nuestros comerciantes.

Ha habido un descontento en empresarios porque el gobierno denunció el TLC con Taiwán sin haberles consultado. ¿Hizo bien el gobierno o fue una equivocación?

Esta no es una relación con cualquier país, no es con Corea del Norte o con Corea del Sur, no es una relación con Palestina o Israel, no es con el Sáhara o con Marruecos. Es una relación con una región muy típica que desde 1949 está en conflicto. China se fundó el 1 de octubre de 1949 y Taiwán fue constituida el 10 de octubre del mismo año. Estados Unidos reconoció a Taiwán y lógicamente se apoderó de la isla, la militarizó y detrás de EE.UU. todos los demás países, a excepción de algunos africanos y asiáticos que reconocieron e hicieron relación con China. La denuncia del TLC fue así porque la ruptura con Taiwán y la apertura de relaciones con China así lo requería. La denuncia del TLC está sustentada en el protocolo que se suscribió. En ese sentido, el gobierno de El Salvador es soberano para establecer relaciones o romper vínculos con el país que se quiera. Los sectores pueden opinar, pero ante esta lógica no se podía decir nada porque estaba en juego una relación diplomática.

Se tilda, en algunos sectores empresariales, de que China Popular tiene colmillos demasiado largos cuando negocia con sus socios, y que siempre busca su beneficio en detrimento de las naciones o empresas pequeñas. ¿Es esto cierto? 

Esa aseveración la hacen los detractores de las relaciones comerciales. Uno de los principales detractores y principal beneficiario es Estados Unidos. Eso lo escuché en voz de la embajadora Jean Manes, de que China somete a los países de una manera voraz. Hasta el momento son 178 países los que han establecido un vínculo con China, incluyendo a Estados Unidos. En la historia reciente solo dos países han roto con China: una isla que se llama Santa Lucía y el otro es Gambia, que inmediatamente lo restableció. Habría que preguntarle a los 178 países si esa aseveración es real.

Estados Unidos, como la potencia hegemónica del mundo, está acostumbrada a imponer sus criterios… y si no están de acuerdo invade países o los bloquea, o los sanciona.

China no tiene esa política, porque su política es ganar-ganar y eso lo podemos ver porque no tiene presencia militar en ninguna parte del mundo más que en el cono de África, en un pequeñito país, para defender a los barcos mercantes de la piratería somalí. China en toda su historia ha sido un país mercader, que vende sus productos, que le gusta la amistad, que le gusta conocer destinos y jamás hemos encontrado en la historia que China haya invadido o colonizado otro país, porque nadie más habla mandarín; pero en el mundo entero sí vemos países que hablan inglés, francés, portugués, y otros idiomas; eso significa que fueron colonias. Estados Unidos ha invadido más de 43 países, así que no tiene autoridad moral para señalar a China de voracidad.

¿Por qué le beneficiaría a los cañeros y azucareros estar con China en vez de Taiwán?

Es bien sencillo. El Salvador le vendió a Taiwán 80 mil de toneladas de azúcar, y a China, en ese mismo tiempo, 210 mil toneladas. Lógicamente, cuando estamos hablando de la denuncia del TLC los vendedores de azúcar manifiestan que el arancel que China le ha puesto a nuestra azúcar es del 90 por ciento; en la aclaratoria del comunicado de la embajada china habla que quienes pagan los aranceles son los empresarios chinos; no es verdad que los que venden paguen el arancel. Estamos desvirtuando una aseveración que han venido repitiendo como estribillo. China ha comprado azúcar de manera directa o triangulada, por lo tanto, si hay una relación directa, les puede comprar más azúcar que Taiwán, que tiene 23 millones de habitantes versus los 1,400 millones de habitantes de China, el mercado de consumo más grande del mundo. El meollo del asunto son 17 dólares extra que Taiwán paga por tonelada y eso es una dádiva que —según he escuchado— se lo reparten: 10 dólares para el vendedor, cuatro para el intermediario y tres para el comprador. Esos 800 mil dólares que se reúnen extra se lo distribuyen entre todos los vendedores del país, ese es el supuesto. Ahora, 210 mil toneladas generan 60 millones de dólares de venta de azúcar a China, versus 800 mil dólares.

¿Quiénes son los principales interesados, en El Salvador, de que se rompan relaciones con China?’

Los que recibían las dádivas, los saquitos del expresidente Francisco Flores… eso añoran, eso están peleando. Ellos son los que se oponen a esta relación diplomática. Y tienen una doble moral porque los financistas de ARENA, los dueños de Simán y Dollar City, por ejemplo, traen de China sus contenedores desde hace muchos años. El señor Calleja tiene oficinas en Shanghai desde hace muchos años. Son 14 mil empresarios entre chiquitos y grandotes los que comercian con China; esto es un tema político-ideológico, no es un tema comercial. Ellos están añorando esa relación porque han perdido privilegios, pero en una relación con China el que gana es el pueblo salvadoreño. Y poco a poco se darán cuenta de esa realidad.

Usted personalmente ¿qué le recomienda a los empresarios salvadoreños que quieran comenzar a vender sus productos a China?

Los empresarios recibieron esta semana una noticia: que la embajadora china llamó al canciller y le dijo que todos los productos que estaban destinados a venderse a Taiwán vía TLC van a ser comprados por China de manera inmediata una vez se forme una comisión tripartita entre China, El Salvador y los empresarios y productores. Si los empresarios saben que el TLC con Taiwán no tiene posibilidad real lo más lógico es que busquen venderle a China a través de este proceso, con mejores condiciones para nuestros empresarios y productores; si no quieren hacerlo nos daremos por enterados de que este es un tema político e ideológico y no comercial.

¿Le ha dado dinero a usted el gobierno de China Popular para que promueva las relaciones entre ambas naciones?

Yo no promuevo las relaciones entre ambas naciones. Yo promuevo las relaciones de amistad entre ambos pueblos. Soy el fundador de la Asociación de Amistad de El Salvador con China y desde hace más de 15 años he promovido intercambios culturales, comerciales, políticos incluso, de empresarios, alcaldes, diputados, líderes religiosos… yo no recibo sueldo y me someto a cualquier investigación. Jamás China me ha dado un cinco por hacer este trabajo, es mi voluntad y esa voluntad se vio reflejada en un sueño y un anhelo mío. Y ese anhelo es la apertura de relaciones diplomáticas la cual me costó la visa hacia Estados Unidos.

Si se mantienen las relaciones diplomáticas con China ¿cuál deberá ser el perfil del embajador salvadoreño que estará en Beijing?

Promover todo tipo de programas, ferias, acciones de intercambios inmediatos a todos los niveles, mipymes, grandes empresas. Promover el destino turístico de El Salvador, la venta de servicios y, en todo caso, el embajador tiene que movilizarse porque China, aparte de ser un país de 1,400 millones de personas, tiene la particularidad que sus provincias tienen también posibilidades de inversión, e incluso municipios subordinados a Beijing. Solo Shanghai representa casi el 30% de la economía de solo China.

Vía: elsalvadortimes.com